26/05/06
Libertad
Lo miro a los ojos fijamente y con voz firme dijo:
Tengo fe en ti, eres brillante.
Tan pronto sus palabras hicieron eco en sus oídos, las lágrimas y amargura que había contenido hasta ese entonces desbordaron.
No era su padre pero era lo más parecido para el, porque el propio le abandono en vida y memoria.
Así este, soñador, que amaba el arte, que se aferraba fuertemente a su pluma en soledad, que por las noches releía a Poe a Baudelaire, que se sentía ajeno a Dios y cercano a Nietzsche, que un tanto cuanto perdido en Wonderland.
Empezó a caminar en un mundo de mentiras bellas.
Comprendió que era tiempo de partir, recomenzar, crecer...
…ir más allá
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